Puertos que forman parte del Tour
Alpe d’Huez, Galibier, Croix de Fer, Madeleine, Iseran o Télégraphe permiten pedalear por algunas de las carreteras más reconocibles del ciclismo profesional.
Los Alpes franceses son una elección ideal para quienes quieren enfrentarse a grandes puertos y vivir varios días de ciclismo de alta montaña en un entorno muy ligado a la historia del Tour.
Las diferentes zonas permiten organizar el viaje de muchas maneras. Se puede permanecer una semana en Bourg-d’Oisans, recorrer la Maurienne desde una o dos bases o plantear una ruta por etapas siguiendo parte de la Route des Grandes Alpes.
Aunque los nombres más famosos atraen a muchos ciclistas, todavía es posible encontrar carreteras tranquilas, ascensiones menos conocidas y pequeños pueblos donde el ritmo cambia por completo.
Es un destino especialmente recomendable para ciclistas con experiencia, buen fondo y capacidad para gestionar jornadas largas. La distancia, el desnivel, la altitud y los cambios de tiempo obligan a preparar bien cada ruta y a dejar margen para modificar los planes.
Alpe d’Huez, Galibier, Croix de Fer, Madeleine, Iseran o Télégraphe permiten pedalear por algunas de las carreteras más reconocibles del ciclismo profesional.
Muchos puertos superan ampliamente los diez kilómetros y obligan a dosificar el esfuerzo, cuidar la alimentación y reservar fuerzas para toda la jornada.
Oisans, Maurienne, Tarentaise y Alta Saboya ofrecen paisajes, carreteras y combinaciones de puertos distintas, incluso dentro de un mismo viaje.
Además de las ascensiones más conocidas, hay carreteras secundarias, pueblos pequeños y subidas menos transitadas que permiten descubrir una cara más tranquila de los Alpes.
Una estancia de siete días para descubrir varias ascensiones históricas desde una o dos bases y alternar jornadas duras con rutas de recuperación.
Rutas largas con varios puertos encadenados, pensadas para ciclistas entrenados que buscan desnivel, altitud y jornadas exigentes.
Un itinerario entre diferentes valles siguiendo parte de la Route des Grandes Alpes y cambiando de alojamiento durante el recorrido.
Una estancia que combina las salidas en bicicleta con teleféricos, lagos, senderismo, pueblos y actividades para quienes no pedalean.
Una de las bases ciclistas más conocidas de los Alpes, con acceso a Alpe d’Huez, Croix de Fer, Glandon, Galibier, Lautaret y Col de Sarenne.
Un valle largo y muy ciclista desde el que se puede acceder a Télégraphe, Galibier, Madeleine, Glandon, Croix de Fer, Mont-Cenis e Iseran.
Una zona de grandes puertos y valles abiertos, con acceso a ascensiones como Cormet de Roselend, Col de la Loze, Petit Saint-Bernard y la Madeleine.
Una alternativa que combina lago, puertos y carreteras alpinas, con ascensiones como Aravis, Colombière, Croix Fry, Ramaz y Semnoz.
Descubre algunas de las mejores rutas para recorrer este destino en bicicleta.
Todo lo que conviene saber para organizar el viaje y disfrutar del destino con tranquilidad.
La forma más práctica de llegar dependerá de la zona elegida como base. Grenoble es el principal acceso para Oisans y Bourg-d’Oisans, mientras que Chambéry y Lyon resultan útiles para Saboya y la Maurienne.
Para Alta Saboya y Annecy también se puede llegar desde Ginebra. Las zonas del sur de los Alpes tienen mejor acceso desde Grenoble, Lyon, Marsella o Niza, según el itinerario.
Viajar en coche facilita el transporte de bicicletas y permite cambiar de valle durante la estancia. También es posible llegar en tren a Grenoble, Chambéry, Saint-Jean-de-Maurienne, Bourg-Saint-Maurice o Annecy y completar el trayecto mediante autobús, traslado o vehículo de alquiler.
Antes de viajar en tren con bicicletas, comprueba las condiciones del servicio concreto, ya que pueden variar según el tipo de tren y el espacio disponible.
Bourg-d’Oisans es una de las mejores opciones para una primera visita, especialmente para quienes quieren subir Alpe d’Huez y recorrer los grandes puertos de Oisans.
En la Maurienne, Saint-Jean-de-Maurienne, Saint-Michel-de-Maurienne, Valloire o La Chambre permiten acceder a diferentes combinaciones de puertos sin realizar grandes desplazamientos.
Bourg-Saint-Maurice es una buena base para Tarentaise, Iseran, Cormet de Roselend y Petit Saint-Bernard. Annecy resulta más cómoda para viajar con acompañantes y combinar ciclismo, lago y actividades familiares.
Prioriza alojamientos con espacio cerrado para las bicicletas, herramientas básicas, posibilidad de lavar ropa, desayuno temprano y flexibilidad para preparar comida antes de las rutas.
Bourg-d’Oisans es una de las mejores opciones para una primera visita, especialmente para quienes quieren subir Alpe d’Huez y recorrer los grandes puertos de Oisans.
En la Maurienne, Saint-Jean-de-Maurienne, Saint-Michel-de-Maurienne, Valloire o La Chambre permiten acceder a diferentes combinaciones de puertos sin realizar grandes desplazamientos.
Bourg-Saint-Maurice es una buena base para Tarentaise, Iseran, Cormet de Roselend y Petit Saint-Bernard. Annecy resulta más cómoda para viajar con acompañantes y combinar ciclismo, lago y actividades familiares.
Prioriza alojamientos con espacio cerrado para las bicicletas, herramientas básicas, posibilidad de lavar ropa, desayuno temprano y flexibilidad para preparar comida antes de las rutas.
Las principales bases ciclistas cuentan con talleres, tiendas, alquiler de bicicletas y alojamientos especializados. Bourg-d’Oisans, Saint-Jean-de-Maurienne, Valloire, Bourg-Saint-Maurice y Annecy son algunos de los puntos más prácticos.
En temporada alta es recomendable reservar con antelación el alquiler de bicicletas y las revisiones de taller.
Lleva cámaras o mechas, bomba, multiherramienta, pastillas de freno revisadas y una patilla de cambio compatible. Los descensos son largos y exigentes, por lo que el estado de frenos y neumáticos es especialmente importante.
La cobertura móvil puede ser irregular en algunos puertos y carreteras secundarias. Descarga los mapas y recorridos antes de salir.
Los Alpes franceses ofrecen muchas alternativas para quienes no pedalean. Hay teleféricos, lagos, senderos, piscinas, pueblos, mercados y actividades de montaña durante el verano.
Annecy es una de las opciones más completas para viajar en familia, aunque también Bourg-d’Oisans, Valloire, Les Deux Alpes o Bourg-Saint-Maurice cuentan con servicios y actividades para acompañantes.
Los trayectos entre valles pueden ser largos y sinuosos. Cuando se viaja con niños pequeños es mejor elegir una o dos bases y evitar cambiar de alojamiento continuamente.
Busca alojamientos próximos a supermercados, parques, remontes y actividades que puedan realizarse mientras otra persona sale en bicicleta.
En los Alpes franceses, una ruta corta puede convertirse fácilmente en una jornada larga. Antes de salir, revisa la distancia, el desnivel, la altitud máxima y el número de puertos que vas a enlazar.
Lleva siempre ropa para frío y lluvia. Incluso en verano, la temperatura puede bajar mucho en las cimas y los descensos largos aumentan la sensación de frío.
Sal temprano, especialmente en julio y agosto. Así evitarás parte del tráfico, las temperaturas más altas de los valles y las tormentas que pueden aparecer durante la tarde.
No dependas únicamente de los establecimientos situados en los puertos. Algunos pueden estar cerrados, tener horarios variables o encontrarse muy separados entre sí. Lleva agua, comida y material suficiente para solucionar una avería sencilla.
Utiliza desarrollos adecuados para ascensiones largas. En los Alpes no solo importa superar una pendiente concreta, sino poder mantener un esfuerzo sostenible durante varias horas.
La gastronomía alpina francesa es abundante y muy ligada a los productos de montaña. Quesos, patatas, embutidos, carnes, sopas y platos como la tartiflette, la raclette o la fondue aparecen con frecuencia en los valles.
Durante una ruta larga conviene reservar estos platos para después de pedalear. Para el almuerzo o las paradas intermedias es preferible elegir alimentos más ligeros y fáciles de digerir.
En los pueblos y estaciones suele haber panaderías, supermercados y restaurantes, pero en los puertos los servicios pueden ser escasos o estacionales. Lleva siempre algo de comida propia.
Después de una jornada con varios puertos, una cena de montaña forma parte de la experiencia y ayuda a recuperar fuerzas para el día siguiente.
La temporada más fiable para recorrer los grandes puertos suele ir de mediados de junio a mediados de septiembre, aunque la apertura depende de la nieve y de las condiciones de cada carretera.
Junio ofrece días largos, paisajes verdes y menos visitantes, pero algunos pasos altos todavía pueden permanecer cerrados.
Julio y agosto concentran las temperaturas más suaves en altura y la mayor oferta de servicios. También son los meses con más tráfico, ciclistas y visitantes.
Septiembre suele ser una opción muy equilibrada, con menos afluencia y temperaturas todavía agradables. Las mañanas son más frías, los días más cortos y aumenta el riesgo de cambios de tiempo.
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Descubre nuestra experiencia recorriendo este destino en bicicleta, con las rutas, puertos y consejos que aprendimos durante el viaje.